Una noche para encender los sentidos.
En San Valentín, déjate llevar por una cena que despierta emociones, estimula los sentidos y celebra la pasión. Una experiencia pensada para disfrutar no solo en pareja, donde cada bocado es una invitación al placer, la complicidad y el romanticismo.
Sabores intensos, aromas envolventes, texturas sorprendentes y un ambiente íntimo se combinan para crear una velada única, perfecta para desconectar del mundo y centrarte en lo verdaderamente importante: vosotros.
MENÚ SAN VALENTÍN
- Pani puri relleno de cremoso de aguacate. Lima, aguacate, crujiente.
- Ostras Rockefeller. Espinaca salteada, chalota, hierbas frescas, gratinado corto.
- Buñuelos de maíz. Mayo de coliflor tostada, toque ácido y vegetal.
- Mini taco de carnitas de tempeh y mole. Cacao, maíz.
- Nigiri de pescado blanco marinado cítrico. Arroz sazonado con mirin & umeboshi.
- Sarraceto cremoso con ventresca de trucha. Espuma de coliflor.
- Textura de fresa. Bizcocho de matcha, gel ligero y fresa fresca.
- Coulant de chocolate. Negro intenso
Incluye: copa de espumoso de bienvenida, un mocktail y una copa de vino.
NUESTROS INGREDIENTES
El deseo no se provoca, se despierta.
Esta noche, el menú ha sido concebido como un recorrido sensorial donde cada producto ha sido elegido no solo por su sabor, sino por la forma en que interactúa con el cuerpo, la mente y el momento compartido.
No hablamos de mitos, hablamos de sensación, fisiología y emoción.
JENGIBRE: Presente en la bebida que acompaña el inicio del menú. El jengibre estimula la circulación, aporta energía limpia y favorece la digestión. Es el ingrediente que despierta, sin invadir.
OSTRAS: Las ostras abren el viaje. Ricas en zinc, estimulan naturalmente la producción hormonal asociada al deseo. Pero más allá del dato, está el gesto, la textura, la salinidad, el ritual de comerlas despacio. Las ostras no seducen por exceso, sino por presencia.
CACAO PURO: El cacao aparece en el mole y en el fondant. Es profundo, oscuro, envolvente. Contiene feniletilamina, una molécula asociada al placer y a la conexión emocional, y polifenoles que favorecen la vasodilatación. El cacao no grita, permanece.
PICANTE SUAVE: El picante aquí es imperceptible, pero esencial. Un micro toque de chile acelera ligeramente el ritmo cardíaco, libera endorfinas y genera una sensación de calor interno. No busca quemar, busca activar.
FRESA: La fresa llega cuando el cuerpo necesita ligereza. Su color, su aroma y su fragilidad están culturalmente asociados al deseo. Es fresca, ácida, efímera, la fresa no se impone, se ofrece.
FRUTOS SECOS: Presentes de forma discreta en el recorrido.Aportan grasas nobles, energía sostenida y una textura que prolonga la sensación en boca. El placer también necesita duración.
FECHA
11 de Abril de 2017